Loleth, la primigenia: una partida de Spartacus.
- Loleth

- 30 jun 2020
- 4 Min. de lectura
¡Qué tal mis queridos jugones! Hoy he decidido contarles mi experiencia con los juegos de mesa, en ésta entrada hablare de un juego sobre alianzas, y batalla, llamado: Spartacus, un juego de sangre y traición.
Algunos de ustedes ya lo conocerán y si no, habrán escuchado de él, si ya escucharon nuestro podcast, mencioné que soy relativamente nueva en éstas experiencias de los juegos de mesa y recuerdo que Spartacus fue uno de mis primeros juegos fuertes y al que le tengo bastante cariño. Si no nos has escuchado les hago la invitación: nos encuentras en Spotify como LA GORDICUEVA o en YouTube como MI GORDO FRIKI.

En resumen, Spartacus es un juego que consiste en un tablero de 4 alas que simula una arena donde los gladiadores se batían en sangrientas peleas. Se puede jugar de hasta cuatro participantes y consiste en ganar influencia por medio de alianzas o batallas, hasta llegar a 12 puntos, para así convertir tu casa de gladiadores en la mejor de todas y ganar la partida.
Por lo que me explicaron, hay 3 maneras distintas de jugarlo y esto sólo es por el tiempo que puede llevar el desarrollar la partida, siendo la más larga de hasta más de 3 horas. Como yo soy principiante, decidimos iniciar con 7 puntos de influencia y la duración máxima debió ser de 2 horas, sólo que lo aplazamos un poco más, ya que me surgían dudas.

Al iniciar la partida me entregaron 3 cartas para la frase de "intriga" que decían "recibe 5 de oro", pero como me quedé con la idea de que si preguntaba a alguno de mis contrincantes podrían engañarme, me quedé callada y la guardé, también tenía una carta roja que decía algo de descartar un esclavo para deshacerme de una conspiración así que, según yo hice mi movimiento y tiré la carta roja (porque el rojo significa poder, obvio) y me dijeron "no, esa no te sirve ahorita, úsala cuando alguno de nosotros te quiera hacer daño" y dije "aah va, ya entendí" cuando no era cierto (jajaja) entonces usé una azul que decía "-1 de influencia para el Dominus objetivo" y yo sin saber la tiré, aquella persona a la que se la di me vio feo, pero les juro que en realidad yo no sabía lo que estaba haciendo, hasta que vi que su marcador se redujo a 6 y se empezó a quejar, mientras la otra personita le dijo "ni modo, ya te chingaron, deja de estar de llorón" y así entendí que había perjudicado sin querer queriendo.

Decidieron no quitarme nada por mi inexperiencia, pero yo les empecé a quitar cositas, entre robar monedas o dañarles a sus gladiadores, decidieron vengarse en la fase de arena. Como me gasté todo mi dinero en la fase de mercado sin saber, ya no pude pujar para ser el anfitrión y como se podrán imaginar, me pusieron a pelear contra sus gladiadores.
Usé una carta que decía que si yo me bajaba una influencia los otros Dominus tenían que perder 2 influencias cada uno, me hicieron mucha burla porque decían que el objetivo estratégico del juego era hacer todo lo posible por subir influencia, no bajarla, pero el problema para ellos vino a continuación...

Aunque no ganaba siempre los combates, la suerte de principiante estuvo a mi favor con respecto a los resultados de los dados, casi siempre ganaba cuando yo atacaba, pero cuando me atacaban a mi, casi siempre perdía. Las escasas veces que llegué a ganar me ayudaron a conseguir más influencia, así que decidí guardar más oros para poder -por fin- pujar como anfitrión. Entonces en el siguiente turno logré dar más oros que ninguno, haciendo una mención diré que les gusta tomar fotos al tablero cuando los gladiadores están en la arena, así que aprovechaba esas distracciones para robarles sus oros, sólo así logré juntar más cantidad que ellos y lo mejor de todo fue, que ninguno se dio cuenta, ni siquiera al final de la partida. Otra distracción para mi beneficio fue, que como siempre era el rival más débil, nunca se fijaban en mi carta de casa, ninguno de ellos notó que sólo me faltaba una influencia para llegar a 12 y ganar la partida.

Después de la puja para ser anfitrión y ganarla subí mi punto, fue entonces cuando se dieron cuenta de que ya había ganado. Hice mi gesto de victoria feliz, pero uno de ellos dijo "no, aún te falta un punto para ganar" y yo en mi cabeza me preguntaba ¿Porqué si ellos me habían dicho que el primero en llegar a 12 ganaba? pero lo acepté como buena jugadora.

Como anfitriona los invité a pelear entre ellos para ver el último espectáculo del juego, de lo que no me percaté y creo que fue mero aprovechamiento de ellos, era que a uno le faltaba un punto para llegar a 12 de influencia y al otro le faltaban dos. Al finalizar del duelo ganó el que le hacía falta un punto, lo subió en su tabla y dijo "ya acabó, yo gané" a lo cual yo dije "aah y por qué tú si, yo llegué primero?!" y me inventaron unas excusas bien tontas, aunque después admitieron que no era cierto, que yo había ganado la partida pero que querían hacer la ultima pelea de gladiadores para ver quien quedaba en segundo lugar.
Al final, nunca usé mis cartas de la fase de intriga porque me daba miedo regarla, con el paso de las partidas, aprendí a jugarlas correctamente.
Así fue como por primera vez gané en Spartacus, y siendo éste de mis primeros juegos de mesa, me gusta mucho. Podría decirles que le tengo un gran cariño ya que me enseñó a jugar con estrategia y no nada más a hacer las cosas porque si. Aunque aún me queda mucho más por aprender y sigo perdiendo en la mayoría de los juegos, créanme que he mejorado muchísimo, además de que es una buena forma de distraerse sanamente.

Hasta aquí mi experiencia con Spartacus y las personitas que me enseñaron a jugarlo. Gracias, son los mejores!
Por Loleth.






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