BLOOD RAGE: El camino del guerrero.
- Satyros

- 6 jul 2020
- 3 Min. de lectura

¡Hoy marcharemos al Alfheim!
El sol se eleva detrás de nosotros, amanece lentamente mientras tonos morados y naranjas rozan las montañas de Horgr, los destellos colorean sus picos nevados y dispersan la niebla en su alrededor.
Caminamos entre rocas afiladas durante el día, bebemos el zumo de las frutas fermentadas en sacos de piel curtida bajo el sol, nos ayuda a mantener el calor en el interior; durante las noches heladas, el escor del frío nos congela las extremidades y nos impide movernos con agilidad, han pasado 30 noches así, bajo las montañas, entre las rocas y los pastizales, entre ríos congelados y bosques muertos. Pero hoy será diferente, se siente el calor bajo nuestros pies, la frontera ya está cerca, se observa el río corriendo a lo lejos y las copas en los árboles rebosan de un verde brillante, se siente el olor a pino, un hedor, dulce y picante al olfato, en Muspelheim los pinos son ácidos, secos y crujientes, nos gusta así.
Anolang es tierra de lobos, bosques frondosos y verdes parajes, pero también de guerreros reacios, conquistadores, despiadados. Los rumores se esparcieron desde el oeste, hay tropas al borde del río, Gunnar el líder del clan planea entrar en Yggdrasil, ha reclutado trolls y un par de guerreros del norte, no se trata de un saqueo nada más, Gunnar quiere guerra.
El agua fluye cristalina, el calor abochorna nuestra piel reseca por el frío de nuestro hogar, el sudor corre bajo las pieles que vestimos y nos obliga a desprendernos de ellas, la humedad aumenta mientras nos internamos en el bosque templado, los árboles son interminables, sus copas, opacan los rayos del sol, sus troncos están repletos de ardillas que inquietas nos miran al pasar.
El rastreador volvió con nuevas noticias, las tropas de Gunnar avanzan en nuestra dirección, la batalla es inminente, dos días de camino más, esta noche vamos a descansar, beberemos bajo los gigantes de madera, las hogueras se encenderán sin temor, se cantarán las hazañas de nuestros antepasados, para recordarnos el honor, para inundarnos de valor y llenarnos de furia antes de la batalla.
La noche transcurre con calma, los fuegos se han apagado, me recuesto bajo los pies del enorme pino, sus raíces me abrazan, levantó la mirada y entre las ramas veo un claro que se abre sobre mi, no se si podre dormir, el cielo me muestra las estrellas, las mismas que observo desde mi hogar, hogar al que espero poder regresar.
Aquel bosque que parecía interminable sucumbió, la planicie es enmarcada por colinas y enormes obeliscos de roca, los dioses nos observan desde el cielo esperando ser testigos de la batalla que nos llevará a la gloria, estamos listos, empuñando con fuerza el mango tejido de cuero, sostengo el hacha de mi padre, los veo venir, nos superan en número de 3 a 1, el miedo alimenta mi poder, Fulker grita con furia incitándonos a la pelea, mis pasos son firmes, las marcas de mis pies se estampan sobre el suelo, la huella de mi paso por este lugar está marcada.
El oso destroza al lobo, su zarpa es como la cuchilla de una espada, rasga la piel, regando sus intestinos sobre la nieve, coloreandola de carmesí; giro mientras lanzo mi zarpazo, la hoja de mi padre ya ha probado la sangre, le encanta, tras de mí sus pasos me guían sobre esta misma tierra, cortando y masacrando, miro a mis compañeros pelear con fiereza, las hachas chocan estridentes, los gritos de los caídos resuenan como ecos en las montañas, siento el ardor recorrer mis entrañas, bajo la mirada y observó la cuchilla que me atraviesa el estómago ¡ Que rabia! ¡Que indignación! Si perezco ahora los dioses no me honrarán, no me podre sentar junto a mi padre en el festín de los dioses; la sangre hierve dentro de mi, mis cuchillas desgarran hasta el final, uno más, otro, me baño en la sangre de Gunnar.
Un golpe en seco me detiene, no logró girar, siento la sangre escurrir sobre mi sien, me golpeó en el suelo y mi mirada se nubla lentamente, mis hermanos levantan su armas, la batalla es nuestra, la guerra terminó y yo despertaré para brindar junto a mi padre.
By Satyros






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