top of page
gorod verde.png

La marcha de las hormigas de fuego

  • Foto del escritor: Satyros
    Satyros
  • 28 ago 2020
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 29 ago 2020


De nuevo aparezco aquí, en la nada, en el interior de mis oscuros pensamientos deseando despertar con antelación y despedir una noche mas de insomnio cerebral, pues, a tres días de esto que no consigo descansar, y duermo, si, pero mi cerebro no reposa, cada noche, mis párpados se cierran a la par, sin encargo, sin dilación, demostrando lo exhausto que está mi cuerpo de esta carga tan profunda que me rodea física y mentalmente, pero sin saber el porqué de mis terrores nocturnos, me paso los días cuestionando las razones y mis respuestas internas se ciegan ante la palabra mas típica de mis adentros, no se.


He caminado por este valle de oscuridad durante días, tratando de ver la luz, de encontrar un camino que me lleve hasta el final, pero no consigo nada, estoy consciente de mis actos, sé que estoy dormido, pero he sentido la comezón que la desesperación de estar aquí me produce al despertar, he visto los arañazos en mi costado producto de la desenfrenada ansiedad que me invade cada noche; otro más, hoy he despertado con un nuevo corte transversal en las costillas y una marca de mis uñas clavadas del otro lado de mi piel, es inevitable controlar mi cuerpo cuando mi mente se mantiene atrapada en la oscuridad.


Los días se me hacen más pesados, los minutos se cuentan de a pocos y las horas son eternidades comparadas con los pasos que me toma llegar al colegio, me he duchado antes de salir para desinflamar las marcas de mi piel, que no lograron profundizar en mi carne, me alivia sentir el agua tibia resbalando y cauterizando las heridas al correr, le he tomado algo de aprecio al ardor que esto me produce y la calma que me da.


La gente me ve diferente, me nota algo distante, me han dicho que me veo cansado, demacrado, me han tratado de ayudar -una taza de leche tibia y un poco de miel al dormir te aliviará el cansancio, al otro dia despertaras tan fresco, como un cadáver recién graduado y no como uno que lleva más de tres días tumbado en el suelo- pero la verdad que esas bromas ya no me van, me resisto a dormir, y aunque trato con toda mi voluntad, me he dado cuenta que regresé a aquel lugar de soledad, estoy harto de seguir aquí, grité hacia mis adentros tan fuerte como pude, he suplicado piedad, pues esta noche no me he podido mover, estoy atrapado, desesperado y ya no puedo seguir así, he sentido el hormigueo bajo mi piel, estoy seguro que al despertar los rasguños me habrán cubierto la espalda entera, la noche pasó en un parpadeo a sensación física, más he sentido una estancia eterna en la oscuridad.


Me despierto y mi panorama no es mejor, mis uñas se han quedado incrustadas en mis piernas, he manchado con sangre las parte de la sabana que me cubrían la espalda, he rasgado la almohada destripando su interior, la lagrimas secas en mis ojos reflejan la impotencia y la desesperación, no puedo seguir así, me reclamo en el pensamiento, volteo alrededor, y divisó un movimiento discreto. es curioso que mientras trato de ordenar mis pensamientos no dejó de observar la pequeña hormiga que camina por el borde de la mesita que está junto a la cabecera, resplandece con el sol, no me importa de dónde ha venido o el porque, solo la observo mientras lloro, hasta que se va.


Me he tomado el tiempo de sentir dolor y apoyado por la resignación me levanto una vez más, el agua fluye entre las heridas, y mi mente divaga hacia un horizonte donde todo está en paz.


Esta tarde decidí ir donde el médico, me dio gotas para dormir y me aseguro que no tendría un problema más, 5 gotas por un vaso de agua, parecía que aquel remedio sería mi elixir para volver a la vida, y lo creí, espere la noche impaciente, coloque mi vaso sobre la mesa, puse gotas dentro de él, un poco más para que funcione bien,vire y recordé a la pequeña hormiga que esa mañana tanto llamó mi atención, miré sobre la ventana tratando de mirar por donde entró, recorrí la cabecera esperando descubrir la hilera de insectos guiándome hasta su escondite, pero nada, me recosté un momento, esperando, intente alcanzar el vaso, pero aun es muy temprano, las burbujas que generan las gotas y el ligero tono cobrizo me envuelven en una ilusión marrón, ahora, estoy flotando en su interior.


Un pensamiento fugaz invade mi mente, están dentro de mi, las hormigas, están dentro de mi, ellas caminan sobre mis venas, siento sus patitas bajo mi piel, me pica, me están mordiendo, quieren ver mi sangre, han probado mi carne y les gustó, mientras se preparan para darse un festín conmigo, todo cobra sentido, la comezón, eran ellas tratando de entrar en mi cuerpo, caminando sobre mis vellos me obligaron a rasgar.


He dado un parpadeo y la luz llegó a mi oscuridad, de pronto, todo se iluminó y vi el suelo cubierto de ellas, subiendo por mis piernas marchando entre las heridas de mi piel, son ellas, ellas y nada más, no me dejan dormir, me pican desde el interior.


Siento la comezón en todo mi cuerpo y como cada noche mientras duermo,hipnotizado por la marcha de aquellos insectos, me paraliza y no me deja reaccionar, hasta que empiezo a rascar, las costras de heridas previas abren la puerta para que la sangre fluya llevando consigo en cada gota una hormiga roja, ahí están, las veo brillar, las gotas impactan el suelo de mi habitación destruyendo cada hormiga en su interior. pero,aquellas no se irán sin antes pelear, se clavan en la carne se aferran a dejarme vivir, son demasiadas y no las puedo contener, me pican con furia, he peleado, he desgastado mis uñas, que frenéticas por conseguir la paz, han sucumbido dentro de la carne, el dolor es inminente y el ardor es refrescante, la comezón interior no da tregua, me he tenido que ayudar, he alcanzado el cuter del cajón bajo la mesa, y me he rajado el cuero con infinita pasión, he desbaratado sus filas, y cortado sus intenciones de verme morir, estoy exhausto al borde de la cama, la cuchilla hizo su trabajo, recostada en el suelo de la habitación descansa después de su labor, las miro marchar, han perdido y fuera de mi piel se van en hileras, he reído un par de veces al aplastar la sangre de mis brazos, y sonrió como un desquiciado viéndolas morir, tengo la boca seca, aunque débil por la euforia, y cansado por la batalla, tomó el vaso sobre la mesa y bebo el elixir de la victoria, es verdad que funciona, apenas lo he tomado y ya siento la calma, mis ojos se cierran pero ya no estoy en la oscuridad.


Satyros.



Solo los que tienen ansiedad lo entenderán.


Dale like si te gusto, comparte y suscribete a la pagina para mas relatos así.




Comentarios


calabera.png
ecos.png
  • Facebook
  • YouTube
ivoox.png
ivoox.png
ivoox.png
spoty_edited.png

NOSOTROS.

En "Mi Gordo Friki" sabemos lo importante que es alimentar el ocio, por eso, aunque no seamos gordos si somos frikis.

En esta pagina podrás encontrar, reseñas, artículos, historias y opiniones sobre temas de entretenimiento, para que alimentes a ese gordo friki que todos llevamos dentro y te diviertas un rato.

Saludos.

Contáctanos

Gracias por tu mensaje!

bottom of page