La casa de don chuy
- Satyros

- 29 ago 2020
- 3 Min. de lectura
Mi abuela siempre ha vivido en el mismo barrio desde que yo tengo memoria, recuerdo que desde pequeño la casa quemada de la esquina había estado abandonada, la recuerdo bien porque cuando jugábamos fútbol, se nos volaban los balones y teniamos que saltarnos el enrejado para poder recuperarlos; hace unos días fui de visita, hacía mucho tiempo que no regresaba a ese lugar, mi sorpresa fue el ver que la casa de la que les platico ya no estaba, ahora solo es un baldío enrejado, y aunque la estructura ya no está, en el piso quedó la marca de una mancha negra.
Cuando niños nos contaban una historia sobre ese lugar para que no entraramos a fisgonear, esa casa pertenecía a un anciano llamado Jesus, pero todos lo conocían como don Chuy, en esa casa vivía él solo con su esposa, pues sus hijos ya eran mayores y se habían ido hace mucho tiempo, casi no los visitaban y era muy raro verlos con visitas, pero en la calle todos los conocían porque eran los más viejos de la colonia. Don Chuy y su esposa se la pasaban sentados en la puerta de su casa todo el dia, tenian un par de sillas hechas con trozos de leña a un lado de la puerta de metal y un pequeño jardín que los separaba de la acera, cada dia a las 7 de la mañana don Chuy salía a barrer la banqueta, al terminar se metia a desayunar y después salía de nuevo a sentarse y a mirar, la gente pasaba y los saludaba, ellos solo extendían la mano y respondían - Buenas tardes-
Un dia la esposa de don Chuy enfermo, creo que se llamaba Teresa, la señora ya era muy viejita, no aguanto y pocos dias despues murio, toda la colonia fue a despedirla en su funeral, incluso la gente le ayudo con los gastos, pues don Chuy solo vivía de su pensión. Después de eso era muy raro ver al anciano sentado en su silla, solo salía para barrer su calle y para ir a comprar cerveza a la tienda.
Dicen que una noche don Chuy estaba muy borracho sentado en la puerta de su casa, con su cerveza en la mano, llorando, algunas personas se le acercaron a tratar de tranquilizarlo pero el señor sólo renegaba de la vida.-Diganle al diablo donde vivo, diganle que venga por mi- la gente (entre ellos mi abuela) le decía -No don Chuy, no diga eso, doña Tere está con Dios y desde allá lo está cuidando- a lo que don Chuy respondía -¿Porque me la quito? yo tengo 10 años más que ella y sigo vivo, yo me tenía que morir primero, maldito el dios que me dejó sin mi Tere-
“Eran las 3am y se empezaron a escuchar ruidos en la calle, la gente estaba gritando, me asomé por la ventana y vi las llamas ardiendo desde la casa de la esquina, afuera todos corrían con cubetas de agua y se las aventaban a la puerta. -¡Don Chuy, Don Chuy!-gritaban las señoras muy asustadas.” me decía mi abuelita.
Llegaron los bomberos, pero no podían apagar el fuego, eran las 5 am cuando terminaron de apagar la casa, nadie vio salir a don Chuy, cuando los bomberos terminaron de revisar los escombros dijeron que no había nadie dentro, se quemaron los muebles y todas las cosas, pero se quedaron intactas, solo se hicieron carbón, no había rastro de don Chuy, su cama estaba tendida y sobre su cabecera un crucifijo volteado de cabeza, nadie volvió a ver a don Chuy, dejaron la casa como quedo, le pusieron reja alrededor y nadie se atrevio a entrar. Dicen que el diablo se llevó a Don Chuy por andar renegando de dios, porque todos lo vieron entrar, pero nadie lo vio salir y adentro no quedó rastro de él, ni un zapato, ni su sombrero, desde ese día la casa quedó maldita porque decían que adentro vivía el diablo, y por muchos años así se quedó.
Hace una semana tiraron la casa, dicen que mientras los trabajadores tiraban las paredes un señor se les acercó, les pregunto el porqué la habían tirado, uno de ellos le respondió que alguien había comprado el terreno, el señor se dio la vuelta y les dijo -Cuidado porque ahí vive el diablo, yo vivia ahi antes pero me la quemó- los trabajadores no le hicieron caso y terminaron el trabajo.
Ahora solo quedan dos cruces de metal en la esquina, en memoria de Teresa Rosas y de Jesus Lopez. El hombre al que se llevó el diablo.
Sam
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